Para esa tarde a la hora 15 se había convocado a un breve recuerdo al policía Pablo Rafael González Giménez, de 32 años y oriundo de Durazno quién fuera asesinado en Montevideo. La convocatoria establecía que los patrulleros hicieran sonar sus sirenas durante un minuto a la hora 15. En Durazno varios patrulleros adhirieron a la medida, además de ambulancias que se sumaron a la iniciativa. A nivel local la medida había sido informada a los policías y era apoyada por el gremio AIPOD.


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