lunes, 2 de abril de 2012

Policía duraznense fue ejecutado; apareció el cadáver

Tras 25 días de búsqueda, apareció ayer el cuerpo sin vida del efectivo de la Guardia Republicana Pablo Rafael González Giménez, de 32 años. Fue hallado en un descampado con una herida en la cabeza y parcialmente mutilado por animales. El trágico hallazgo ocurrió en un terreno de Santa Catalina, cerca de Burdeos y Camino Ferrés y junto al cuerpo del policía -que tenía una foja de 12 años de servicio- se encontró su celular.

La escena no podía ser peor: el cuerpo había sido depredado por perros y en su cráneo se observaba una herida contundente, aparentemente originada por un disparo de arma de fuego.

El agente había salido con prendas deportivas desde su casa en el barrio Cordón, con destino a la rambla de Parque Rodó, según el relato de su esposa, con la que tenía un pequeño hijo. En el momento de su desaparición, vestía bermudas, musculosa y ojotas; en una mochila llevaba objetos personales, una vianda y su arma de reglamento: una Glock 9 milímetros. El arma, sin embargo, no estaba en el lugar, informaron fuentes policiales a El País.

Ni bien desapareció, la policía hizo un rastrillaje en un área del Cerro en la que Pablo Rafael González prestaba servicios por el artículo 222, pero no pudo ubicarlo. Fue entonces que la desaparición del efectivo policial, oriundo de Durazno, fue comunicada a los altos mandos de la Jefatura de Policía y del Ministerio del Interior. El titular de Jefatura, Diego Fernández, ordenó un despliegue en el que participaron más de cincuenta policías de distintas dependencias.

El rastrillaje fue centralizado en una zona de montes de Burdeos y la cañada Bajo Valencia, situada entre el barrio Casabó y el área de Santa Catalina, debido a que la señal del GPS del funcionario desaparecido marcaba su presencia en esa zona.

Esta mañana en alternativa la hermana del policía asesinado clamó por justicia y dijo sentir indignación e impotencia tras conocer el macabro hallazgo. La familia fue notificada del procedimiento y debió concurrir a Montevideo a reconocer el cuerpo del extinto González. La hermana dijo que la intención de la familia es traer el cuerpo del policía abatido a Durazno para que sus restos reciban sepultura en el cementerio local.

En base a El País y datos propios


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